La moto - Mindfulness Granada

La moto

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A veces las relaciones de pareja me parecen una moto que no acaba de arrancar. Una moto a la que hay que empujar, que ayudarle para que empiece a andar. Arranca, coge un poco de ritmo, recorre unos metros y se para. Si cerramos los ojos un momento, podemos incluso oír el sonido que hace en todo este proceso: al principio no tira mucho o sí….después va aumentando el ruido, se estabiliza y luego empieza a decrecer, a debilitarse hasta parar del todo (prrrrr…pop…pop…).

Conoces a alguien y la moto comienza a moverse, indecisa, insegura, incierta. Salís, habláis…Si todo va bien, pasas unos días o meses charlando con esa persona, saliendo, intercambiando historias, mensajes, opiniones….Y después de un tiempo variable, en el que has dado un paseo en esa moto que por fin ha arrancado, la misma moto se para y os bajáis. Y otra vez al borde del camino, a pie.

A veces nos agarramos a la moto y no nos queremos bajar, aunque lleva apagada y parada un buen rato. A veces se ven parejas subidas en motos paradas, agarrados fuerte al manillar, con el calzo bajado para no volcarse. A veces se ve que uno de los motoristas está empujando la moto, intentando conseguir esa racha que de nuevo los impulse. A veces nos tiran en la cuneta, porque nos negamos a bajarnos, a pesar de que el viaje ha terminado hace rato. A veces, nos bajamos en marcha y otras veces no queremos subirnos. Podemos viajar en motos de muchas clases, silenciosas, ágiles, ruidosas, veloces o lentas.

Sería maravilloso que, en uno de esos paseos que siempre comenzamos con ilusión, la moto no se parase. Que nos llevase lejos, con nuestro compañero de viaje. Que no se debilitase su ritmo, que fuera aumentando hasta estabilizarse y avanzara hasta lugares que nunca hemos visitado. Quizás todos tenemos este deseo. No sé si todas las motos, si no las forzamos, en algún momento se tienen que parar, algo que nos cuesta mucho admitir, aunque ¿hay algo que dure para siempre? Ante la duda, disfrutemos de los paseos e intentemos no aferrarnos al manillar cuando veamos que la moto se ha parado.

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