Bombazos

A mi querida madre, con todo el agradecimiento del mundo. Y a mis parejas, mis amigos y todos los que han formado y forman parte de mi vida.

(Pido perdón de corazón a todo el que se vea reflejado en este relato y no le guste lo que vé. Necesito expresar esto, no es la verdad objetiva, es solo mi perspectiva)

Mi madre no es cariñosa ni dulce. Suele enfadarse con facilidad. No recuerdo una buena relación con ella cuando era pequeña. No recibí abrazos ni besos, piropos o palabras amorosas. Recuerdo aquellos tiempos como una especie de desierto, un campo minado en el que la bomba explotaba en el momento más inesperado. No la culpo de nada, sé que hizo todo lo mejor que pudo. (Y lo sigue haciendo)

Cuando salí al mundo a buscar pareja, me encontré con algunos hombres que me querían y me trataban como ella lo hizo. Y a esos elegí, en algunos casos dejando a otros. El que se convirtió en el padre de mis hijas era poco cariñoso y se enfadaba fácilmente. Era distante, estaba en sus cosas. En él encontré una continuación de mi mamá. Dicen que la vida nos da a través de la pareja la oportunidad de volver a vivir y sanar el trauma que se creó cuando éramos pequeños en la relación con nuestros padres.

Esa historia de amor pasó y llegaron otras. Todas las relaciones de pareja de mi vida han oscilado entre dos polos: no te hago mucho caso, voy a lo mío, no muestro afecto o, eres la mujer de mi vida, sin ti no soy nada, te asfixio. (Hubo una que estaba en el punto medio. Creo que ese era el hombre para mí, aquel que la vida me envió para formar la familia que yo deseaba y merecía, sinceramente. Pero no lo supe aprovechar ni ver en aquel momento. Me cegué ante el que se cruzó amándome como mi mamá lo hacía, como me era familiar).

Prosigamos. Cuando me separé del padre de mis hijas, del hombre con el que esperaba vivir el resto de mi vida, tuve una crisis… no sé cómo calificarla. No hay palabras. Se pospuso un poco porque, tras la separación, estuve un tiempo con una pareja del otro perfil, el de “sin ti no soy nada”, lo cual solo hizo que el estallido fuera aún más intenso y devastador.

Se diagnosticó como brote psicótico. Se rompió mi mundo, mi mente, mi corazón. Estalló todo en pedazos. El dique no podía contener más angustia, más miedo, más desesperación. Y se quebró.

Puede que cuente los detalles en otra ocasión. Ahora solo me confieso, cuento algo que nunca me he atrevido a revelar. Ojalá que sirva.

Me pasé un fin de semana en la planta de agudos de salud mental (antiguamente, el psiquiátrico). Y salí de allí medicada, destrozada y asustada. Tenía dos niñas pequeñas y mucha inmadurez y debilidad. Me recompuse un poco y tiré de mi vida. Pensaba que lo peor que me podía pasar era que aquella crisis se repitiera.

Se repitió. En el episodio siguiente me tiré o me caí, no recuerdo cómo fue, por la terraza de mi casa de entonces (unos cuatro metros de altura). Estaba sola y me encontraron unos vecinos desnuda encima de un matorral en un jardincillo que había debajo de la terraza. Era a principios de diciembre, en Granada. Me podría haber congelado. En el impacto me rompí el cuello y la espalda. Aquel matorral y mis vecinos me salvaron la vida. Otra vez al hospital, operación muy delicada, UCI, dolor. Meses de rehabilitación, con corsé y collarín. Otra vez rota, débil, asustada. Con mis niñas y la vida para tirar de ella.

Ese brote fue el más fuerte de todos. Y hubo alguno más…

¿Por qué me pasaba esto? Sin antecedentes familiares, sin esquizofrenia, sin nada que pudiera explicar estos estallidos, me preguntaba por sus causas. Quizás con la ilusión de poder prevenirlos.

Una vez leí esta frase: “el místico nada donde el psicótico se ahoga”. Me dio luz, pero no la suficiente. Yo me ahogaba en la realidad que se me mostraba cuando se rompía mi pequeño yo, mi mente estructurada. No podía contener todo lo que veía y sentía, no tenía suficiente estabilidad para navegar en las aguas de la vida tal y como es cuando desaparece el filtro que la hace algo digerible.

Pero seguía sin saber el porqué, la causa de esas crisis que me dejaban completamente devastada.

Hasta hace un par de meses…

Hace unos meses tuve una discusión con una amiga del alma. Una amiga a la que quiero y valoro muchísimo pero con la que no me ha resultado fácil relacionarme. Sobre todo cuando las cosas no van bien. En este caso, yo le había dicho que necesitaba bajar el ritmo de nuestra comunicación por watsap y a ella no le había parecido buena idea. No lo entendió, no lo vivió bien y tras una discusión en la que me reprochó lo mal que yo había hecho este cambio a menos comunicación, nos separamos.

El caso es que unos días después del encuentro en el que nos despedimos, quién sabe si para siempre, yo viví una especie de brote psicótico. Pero esta vez fue consciente. Pude estar ahí y vivir todo el proceso. No me desconecté de mí.

Y entendí.

Entendí lo que significaban mis brotes, por qué y cuándo aparecían. Aparecían cuando perdía mi suelo, cuando se rompía la estructura de seguridad que yo había montado en torno al amor de mi mamá, cuando se deshacía el patrón que he estado tratando de sostener y recrear desde que nací. Mendigo tu amor, me porto bien para que me quieras, mírame, te necesito para vivir… “sin ti no soy nada”. Si te vas, me voy de este mundo. Me rompo, me disocio, me vuelvo loca.  

Cuando la mamá no está ahí para el niño, este se ve enfrentado a la muerte, pues sin mamá no puede sobrevivir. Si mi mamá no está para mí, si me niega su amor, si se va, me muero. Siento que me muero. Y no lo puedo soportar. Es tanto el dolor y la sensación de desarraigo, de inestabilidad, de soledad, que desconecto, me disocio para no sentir.

Esa ha sido mi estrategia. Cuando las “parejas-mamá” (las del tipo estoy a lo mío, si te portas bien igual te hago caso, aunque cariño y mimos no te voy a dar muchos) se rompían, yo me vivía como abandonada en medio de la nada, perdida, sin suelo. Y me iba a otro mundo. A la locura.

Había observado que los brotes se daban solo detrás de algunas relaciones. En las del tipo posesivo, nunca. Solo en esas que acabo de describir, las de los “despegados”, los fríos.

Porque esos eran para mí mi mamá. Igual que lo era mi amiga.

(La relación con mi madre, con mi amiga, con mis parejas han sido y son mucho más que esto que estoy contando. Más luces, más sombras, más todo. Estoy simplificando para poder explicarme y entender).

En mi amiga buscaba también a mi mamá. Lo vi el día en que ella me regañaba por haberme portado mal, por haber dejado de mandar los watsaps a los que estábamos acostumbradas. Lo vi en sus ojos, en su tono de voz. Allí estaba, la energía de mi madre, su dureza. Sus reproches por haber hecho mal las cosas, “con el poco trabajo que me habría costado” hacerlas “bien” (=a su gusto).

Gracias a mi madre, a mis parejas, a mi amiga y gracias a mí y a mis ganas de ver, he visto. He visto el patrón en el que he estado atrapada quién sabe desde cuándo. Al menos todo lo que llevo en esta vida. El patrón de mendigar cariño, de agradar, de complacer, de ser buena para que me quieran. El patrón de saltarme mis necesidades para satisfacer las de otros. Para ser amada y tenida en cuenta.

Ha sido la niña falta de amor la que, en muchos casos, ha elegido pareja, la que se ha relacionado. Y la que se ha desesperado y ha estallado. No la adulta.

Cuando se rompe un patrón, se rompe una estructura de seguridad que nos está conteniendo y se pasa mucho miedo. Por eso nos cuesta tanto salir de estas dinámicas, incluso verlas. Pues al soltarnos nos quedamos “con el culo aire”, sin techo, sin suelo, sin agarradero, sin puntos de referencia.

Pero salir de los patrones es el único camino hacia la vida, hacia la libertad. El único camino para encontrar el refugio y el amor incondicional en uno mismo. Pues no está en otro sitio. Aunque a veces lo parezca…

61 respuestas a “Bombazos”

  1. Rocio dice:

    Gracias por contar tu historia. Me he sentido muy reflejada en algunas partes. Qué importante conseguir llegar a la raíz, para sanar y continuar. Gracias

  2. Domingo dice:

    Gracias por compartir y abrirte en canal. Estoy muy emocionado de escuchar tus palabras. Eres una gran persona. Tu sufrimiento me ha ayudado muchísimo a afrontar el mío, pues te ha fortalecido de tal manera que lo has puesto al servicio de ayudar a los demás. A mí me ayudaste a encontrar el camino para salir de un trastormo de ansiedad generalizado. Ya formas parte de mi vida. Gracias Beatriz. Un abrazo muy fuerte.

  3. Pilar dice:

    Gracias por compartir.Que duro es el aprendizaje y que necesario reconocer esos patrones para sanarnos

  4. Gabriela ringuelet dice:

    Gracias Bea…Me siento identificata con tu historial con algunos matices…Creo que son patrones muy femeninos,de felacion madre/hijab y mas si Eres la mayor o hijab unica…la meditacion,la terapia y mis virculos de mujeres son mis herramientas…queda aun camino.
    Però no olvidarmos de decormoz siempre
    TE QUIERO,TE ESCUCHO,TE SIENTO.CONFIA NO NECESITAS MAS QUE ESO.
    UN ABRAZO ZY gracias infinitas de nuevo

  5. Chari Martinez dice:

    Gracias Bea, ese sufrimiento de sentirse nula tras una separación lo comparto, y lo explicas muy bien.
    Ahora que conozco lo vulnerable que eres te aprecio más, te siento más cercana.
    En mi caso, aquella amarguras lejanas han dado paso a un paraiso, donde aprendo cada día a resolver asuntos antes impensables. Y a esa la soledad que temía, he de darle gracias por permitirme llevar más conciencia a cada momento.
    Entendimos la pareja como un recurso enfermizo para llenar carencias, no para compartir nuestras riquezas.

  6. M.Ángeles dice:

    Bea, estoy impactada a la vez que muy agradecida por mostrarnos esa parre vulnerable tuya. Por quitarte tu coraza y mostrarte tal cual. Eres muy valiente y además eres luz para mostrarnos un camino, nada fácil, pero en muchas ocasiones muy gratificante.
    Mil gracias de corazón. Un besazo

  7. Isabel dice:

    Gracias infinitas Beatriz por compartir parte de tu experiencia. Que valiente y que generosa eres. Al leer tu relato, entiendo mejor también parte de mis experiencias con una hermana diagnosticada con trastorno bipolar. Me he visto reflejada «en el otro lado», en el de sostener y cuidar una relación que , a día de hoy, voy integrando mejor. En muchas ocasiones me he preguntado por qué la vida me traía estás experiencias y gracias a ti, al trabajo meditativo y a bucear en mi, hoy agradezco lo vivido con ella porque me ha ayudado a
    Comprender y comprenderme más. Gran maestra de vida!! Te abrazo Beatriz, esa vulnerabilidad que transmites es parte de lo que nos hace humanos… Agradecida de haberte encontrado. Eres fuente de inspiración para mí.

  8. Gema dice:

    Bea, me he sobrecogido leyéndote, gracias por tu valentía, por tu sinceridad y por exponerte a pecho descubierto, sin protección alguna. Quiero transmitirte que en todo ese camino que cuentas, donde dices que te has sentido perdida, sin suelo, sin agarradero, has sido a la vez suelo y agarre para muchas otras personas, entre las que me incluyo yo. Has sido luz para que otros nos encontráramos y has sido estabilidad y acompañamiento. Fíjate qué cosas, hay que ser muy grande para dar lo que no se tiene, o lo que se cree que no se tiene. Porque madre mía, qué montón tienes para dar y nos sigues dando. Gracias Bea, ojalá el abrazo que me gustaría darte hoy te llegue de alguna manera.

  9. Yola dice:

    Beatriz, gracias por tu generosidad y sinceridad q tambien para mi son muy valiosas. Por favor, sientete muy querida, escuchada, acariciada … y sigue tu camino. Un abrazo enorme

  10. sol molina dice:

    Buenas Bea, mil gracias por compartir algo tan fuerte y tan personal. Es muy valiente de tu parte y muy esclarecedor para mi. Me doy cuenta de la importancia de entender esos patrones que traemos desde pequeños. Mil gracias de verdad. Has conseguido transformar todo ese dolor en aprendizaje y luz, para ti y para los demás. Muchas gracias por todo lo que ofreces y haces. Un abrazo muy grande.

  11. Carol dice:

    Que valiente eres!! la sinceridad no siempre es bien venida y aunque da mucho miedo, es liberadora. En este entorno, serás siempre muy querida y admirada, eso es lo que yo siento mi querida maestra.

  12. loli carballal dice:

    Beatriz que valiente eres contando esto, de verdad. Y me alegro tanto que encuentres respuestas dentro del sufrimiento, parece mentira que tenga que ser así pero mira Byron Katie, Edgar Tolle….y muchos mas. Sé que eres una maestra o una «mini maestra» je, je, a mi me gusta verlo así, joyas de personas desperdigadas por el mundo, maestro supongo es uno mismo y que suerte encontrarte mientras buceaba buscando inspiración para mi web. A mi me pasa que cuando le pongo un límite a una persona desaparece de mi vida, ya hasta me rio….y vivo en Palma que es una ciudad pequeña. Que esto que te ha pasado ojala libere cadenas. Un abrazo inmenso de corazon. Loli

  13. Manuela dice:

    Te abrazo fuerte Bea, gracias por tu lección de vida!! Lo leeré una y otra vez,,porque es inspiración!!

  14. Luis dice:

    .
    Uno no se puede identificar con el yo (el pensamiento)él crea historias y patrones y lo hace realidad desde la memoria a las proyecciones futuras alejándose del momento presente
    Como consecuencia creamos conflictos o mejor dicho vivimos en conflicto intentando buscar una salida o escape con los mismos elementos que han creado el conflicto
    El observador es lo observado.
    Gracias.

  15. Raquel Jimenez dice:

    Bea.
    Tu ya sabes como nos aporta a todos tus historia, porque como todo ser humano nos vemos reflejados en el dolor aunque venga de otras experiencias. Gracias por tu amor incondicional ayudandonos a remover y sacar las espinas enconadas.
    un beso fuerte

  16. Gracias a todos de corazón, me conmueven vuestros comentarios, me llegan al alma.

    No tengo mucho que añadir a lo que publiqué ayer. Causó reacción, no estamos acostumbrados a este tipo de «desnudos».

    Me gustaría deciros que soy una persona normal, que lleva una vida normal. Me encanta escribir y compartir mi experiencia con quien le interese.

    Quiero contribuir a la luz, a la claridad y a la normalización de los asuntos que tienen que ver con la salud mental. Por eso publiqué esto ayer. Me resultó muy liberador. Me entristece que haya que esconder o avergonzarse de cosas como las que cuento. Por mi parte, se acabó 😀

    Estoy segura (y me encanta que me lo confirméis) de que también he puesto un granito de arena que contribuirá a aliviar el sufrimiento de todos.

    Mil besos y mil gracias otra vez ♥️

    • Mar dice:

      Bombazo. Después de un incendio que todo lo arrasa, en las laderas de un volcán donde la lava lo ha asolado todo, ahí está el terreno más fértil en adelante, ahí crecerá lo que, bajo a tierra, sobrevivió al fuego y lo que llegará nuevo, traído por el viento o algún animal.
      Me ha sobrecogido leerte, al principio por lo que contabas, después porque lo contaras, luego por entender que contarlo era ese incendio, arrasar con todo y preparar la tierra para frutos nuevos. Me alegro tanto por ti, por que hayas llegado ahí, por que sigas adelante. Y te agradezco tanto que lo hayas compartido. Nadie escarmenta en cabeza ajena, pero regalar así tu aprendizaje y tu experiencia es una señal y un aprendizaje para muchos. Gracias, Beatriz. Que estés pasando un buen verano.

  17. Eugenia Saavedra dice:

    Gracias Bea por mostrarnos ese lado tuyo tan personal, único, especial!!..olé y olé por poner foco en un tema tan tabú como la salud mental, así que me alegra muchísimo que te haya resultado liberador!.
    Nos vemos en el camino… que sigas experimentando, aprendiendo y sobre todo compartiéndolo!
    Besos

  18. Luis dice:

    La de rato que llevo pensando un comentario que te agrade, y la de días que voy a estar dándole vueltas a este, gracias Bea. .b

  19. María Antonia dice:

    Pánico a no encajar en el patrón. Cómo te entiendo! Voy sorda por la vida y, aunque no me falta arrojo, no sabes cómo me avergüenza que me digan que hablo alto, o bajo, pf, no hay manera!! Cómo salir de esta? Te aseguro lo único que me alivia es empezar diciendo, soy sorda, y ya es como si me desnudara, como si esa barrera no existiera en la comunicación. Pero no es trabajo de un día. Es como la flexibilidad que vas adquiriendo en tu cuerpo con la práctica del yoga físico.
    Gracias Bea por tus «empujoncitos». Sabes hacerlo muy bien. Un abrazo

  20. Ester López. dice:

    Gracias Bea, me ha emocionado leerte. Cada uno con nuestras miserias intentando transitarlas lo mejor que podemos. Menos mal que tenemos el mindfulness que por lo menos a mí me descubriste y sigo en ello y con ello. Un abrazo.

  21. Eva López Plata dice:

    GRACIAS Beatriz. Es muy duro y muy bonito a la vez lo que cuentas. Es un espejo en algunas cosas. Lo entiendo como un ejemplo de cómo atravesar el dolor para, de alguna forma, liberarse.
    Sigo aprendiendo…

  22. Pilar Buil dice:

    Bea, muchas gracias por compartir tu historia, tus vivencias, tus sentimientos… Te admiro porque te muestras como eres, porque eres una persona transparente y honesta. Transmites bondad por todos los poros. Y escucharte me produce calma. Espero que notes que todo los que tú nos das, te lo devolvemos en admiración, en cariño, afecto. Las sesiones contigo son una zona segura para todos. Y cuando salimos de esa zona, y regresamos a nuestra jungla, y escuchamos un ruido detrás de un matorral, nos entra el miedo pensando en que hay leones detrás. Y esos leones , ese miedo está dentro de nosotros, en nuestra cabeza, en nuestras creencias que tenemos desde niños y que se han ido retro-alimentando con nuestras parejas, amigos y algunos compañeros de trabajo. Cuando tienes que parar porque la salud mental está dañada, te sientes culpable por haber caído, por no haber sabido parar a tiempo. De nuevo, gracias por compartir. Un abrazo muy grande

  23. JOSÉ dice:

    SI QUE HA SIDO BOMBAZO. BOOOOM. Pero veo que ha sido positivo para ti compartirlo y para nosotros leerlo. Tengo curiosidad por saber la edad de tus hijas, si la quieres comentar. Has tenido gran valor en soltarlo. Creo has vencido grandes miedos al zambullirte en tus sentimientos del pasado

  24. Loli dice:

    De nuevo mil gracias 😊. Gracias por darnos tanto

  25. Idoia dice:

    Solo he de decir Gracias.Una lección de vida

  26. Beatriz Muñoz dice:

    Gracias otra vez por todos vuestros comentarios, de verdad que me llegan al alma. Me ha abrumado un poco la tormenta post entrada. Y a la vez… no tengo palabras para expresar cómo me toca y me acompaña cada una de vuestras palabras. Me da la vida tener un canal para poder compartir vivencias, forma de ver el mundo. Vuestra presencia y vuestro apoyo me animan a contar más. Así que, preparaos 😂
    Un abrazo muy fuerte y gracias otra vez, de corazón.

  27. Pati Torres dice:

    Mil gracias por tu valentía y generosidad. Lo que compartes me hace sentir acompañada y creo que a muchos de los que te leemos. El mostrar tu vulnerabilidad es a la vez tu fuerza y me refuerza el sentir que tod@s estamos en camino y que aprendemos unos de otros. Bendiciones de corazón.

  28. Yolanda Cuevas dice:

    Beatriz quiero expresarte mi más profundo agradecimiento por poner en palabras, no solo tu sentir, sino el de muchas mujeres. El sistema de apego familiar nos influye en las futuras relaciones y poder identificar patrones nos ayuda a comprender desde donde ne relaciono, siento, actúo dándonos la oportunidad de trabajar esas heridas. Por eso la importanciade trabajar el trauma porwue nos libera de esos patrones. Gracias de 🧡

  29. Aida dice:

    Buenas tardes. Poco queda que decir ante tal avalancha de sentimientos por parte de todos.
    Me he sentido muy identificada en algunos aspectos, pero sobre todo en esa dependencia emocional, es muy duro reconocerlo y afrontarlo.
    Mil gracias por compartirlo, ni Febe de haber sido nada fácil Bea.
    Mil gracias por acompañarnos

  30. Ana Martínez López dice:

    Infinitas gracias Beatriz, por el aprendizaje que me ha aportado tu «desnudez».

    Ha sido un acto de valentía y generosidad 😘

  31. Manuela dice:

    Hola, Beatriz. Me ha impactado lo que has contado porque me siento bastante identificada. Eres una mujer valiente, yo no me habría atrevido a contar por miedo a hacer daño a los implicados, yo sigo respondiendo con esos patrones de buscar que me acepten y que me amargan la vida, pero de los que aún no me desprendí. Te admiro, porque cuando te veo, ni de lejos puedo imaginar que fueras la misma persona que has descrito en tu pasado. Has realizado un trabajo extraordinario contigo y eso me aporta un gran rayo de luz y esperanza. Por todo lo que has pasado, por todo lo que has luchado para llegar a este momento, sólo puedo decirte que eres una mujer muy valerosa, muy valiente, con una gran fuerza interior, un ejemplo de superación. Te deseo todo lo mejor en la vida, porque es lo que mereces. Te mando un abrazo muy fuerte, muy cariñoso y con todo mi corazón. Y te doy una y mil veces gracias.

  32. María Jesús dice:

    Qué valentía!!, qué fuerza tienes Bea!!!
    Confieso que incluso me he asustado un poco, pero no puedo más agradecerte el que seas capaz de mostrarnos que es posible abrir nuevos caminos, muchas gracias por la luz que nos aportas

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