Meditar es estar con lo que hay. Tal y como es en cada momento. Simplemente. Así que, si me siento en mi cojín o en una silla y me abro a lo que está pasando (sonidos, pensamientos, sensaciones corporales, emociones, olores, formas, colores…) estoy meditando. Si, en lugar de hacer esto en el cojín de meditación, lo hago mientras camino, como, conduzco o hablo con mi vecino, también estaría meditando. Realmente, estaría viviendo mi vida sin añadir ni quitar nada. Tranquilamente.

Solemos hacer lo imposible por evitar una parte de nuestra experiencia. Casi todos tenemos de fondo una sensación de no ser suficientes que nos sobreviene de vez en cuando. Y estamos buscando algo fuera que nos quite esa sensación. Objetos, personas, enseñanzas, prácticas. En la meditación trabajamos con lo que hay ahora, con lo que somos. Incluyendo la parte que no queremos ver. No meditamos para librarnos de nada, para llenar nada, para alcanzar un estado de calma o de algo en concreto. En la meditación trabajamos con nuestra situación actual, sea la que sea.

La semana pasada, en la reunión del grupo de lectura, una chica nos contó que últimamente cuando hace la meditación guiada le surge tristeza y se pone a llorar. Y me preguntó que qué podía hacer con eso. Nada. No hay que hacer nada. Dejarlo estar. Vivirlo. Sobre todo, no controlarlo. Tampoco alimentarlo. Estamos aquí para vivir, para estar en lo que se expresa en cada instante. Tal y como es. Sin colorantes, ni conservantes.

Si la experiencia es muy intensa, si me cuesta estar con ella, me puedo buscar algún apoyo. O retirarme un poco. Incluso irme. Pero, como decían en la serie Chernobyl, “la verdad siempre nos está esperando”. Por muchas vueltas que demos, por mucho que evitemos, racionalicemos, nos distraigamos… lo que es, lo que soy, está siempre ahí. Esperando a que me de la vuelta y lo mire. Esperando a que lo deje salir, mostrarse.

 

La salida es hacia adentro.

 

La meditación nos permite florecer, suavizarnos, abrirnos, comprender y saber sin necesidad de pensar. Nos permite ser lo que somos. Sin miedo.

A veces, practicamos calma mental y “metta” (amor incondicional) y exploración corporal y mindfulness. Y revisamos la intención y la motivación. Incluso hacemos rituales y estudiamos y reflexionamos… ¿Para qué? Pues no lo sé… Probablemente como un apoyo para estar ahí. Un apoyo para que eso que llamamos “ego” o “mente egocéntrica” se calme y deje de querer  maquillar, cambiar, gestionar, mejorar, evitar, interpretar, dulcificar, suavizar, entender, explicar, comparar, adaptar, incorporar, aceptar la experiencia. Y se quede en silencio. Y permita vivir, permita la vida.

 

Las emociones no están ahí para ser gestionadas, sino para ser sentidas. David del Rosario

 

A partir de ese acto de amor radical, podemos hacer o deshacer lo que nos dé la gana. Desde otro lugar. El cambio fundamental es el cambio en la forma de relacionarnos con la experiencia. Hacer las paces. Dejar de luchar con la vida y con nosotros mismos, abrirnos y ver qué queremos controlar o cambiar realmente. Quizás, después de conectar con la experiencia, la tarea que más nos motive sea seguir descubriendo, saboreando la vida. Pero también podemos dedicarnos a cambiar lo que queramos. Con más claridad y más fuerza, con más eficacia. Toda la energía que empleamos en pelearnos, en controlar, en huir se pone a nuestra disposición. Dejamos de contribuir al caos y nos convertimos en “instrumentos de paz”.

 

Ama y haz lo que quieras. San Agustín

 

Dicen que definir la meditación es como definir el arte, el amor, la vida. Así que lo dejo ya. Al final, se trata de experiencias que, si queremos, podemos tener. Las palabras no llegan. El maestro tibetano Chögyam Trungpa decía que si te sientas, dejas tu mente abierta y prestas atención a lo que está pasando, entiendes lo que es meditar. Ninguna práctica que te atonte o te aleje de la experiencia sirve a la larga para nada. Acaba complicando más las cosas. Todas las instrucciones de meditación, todas las prácticas, todas las teorías y explicaciones tendrían que servir para que puedas quedarte, vivir e ir viendo tú mismo “lo que hay que hacer”.

 

Te dejo aquí el enlace a una entrada donde puse un poema que habla de todo esto y que me encanta:

“La felicidad”

20 comentarios
  1. Carmela
    Carmela Dice:

    Gracias por haberme permitido vivir unos momentos tan mágicos q me han proporcionado un andamiaje donde sostenerme y han enriquecido mis días. Espero tener la oportunidad de volverá encontrarnos y te deseo lo mejor en esta etapa q inicias. Un abrazo

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  2. Félix
    Félix Dice:

    Muchas gracias por seguir estando ahí y por todo lo que nos has ayudado y proporcionado en estos años.
    Independientemente de cuando vuelvas, si deseas volver, lo que me llevo de todas estas meditaciones en grupo (presenciales y online) me acompañarán y me servirán siempre.
    Un abrazo y hasta, espero, la próxima

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    • Beatriz
      Beatriz Dice:

      Félix, gracias a ti también por tu confianza, por estar siempre ahí. Seguimos en contacto y espero que nos veamos pronto y podamos seguir dándonos compañía y apoyo. Un abrazo fuerte!

      Responder
  3. Manuela
    Manuela Dice:

    Muchas gracias, Beatriz. Gracias por esta aclaración, todo lo que aportas siempre es bienvenido. Creo que estoy empezando a comprender, desde tu explicación en la última sesión, la práctica de dejar que esté ahí lo que surja y lo he estado practicando y es cierto que cuando me cierro a lo que no quiero sentir lo siento más y cuando me abro desaparece, aunque es inevitable que vuelva de nuevo, pero para eso está la práctica, para seguir insistiendo y saboreando lo momentos en que consigo sentir unos instantes de paz. Muchas gracias por seguir ahí, cuidándonos. Te mando un abrazo muy fuerte con todo mi corazón y te deseo todo lo mejor del mundo, te deseo mucha paz y felicidad en esta nueva andadura que acabas de comenzar.

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    • Beatriz
      Beatriz Dice:

      Gracias Manuela! Seguimos en contacto, eh? No me voy a ningún sitio ni empiezo nada especial. Cada respiración es una nueva andadura 😉
      Un abrazo fuerte!

      Responder
  4. Adriana Cancellieri Lado
    Adriana Cancellieri Lado Dice:

    Como siempre, tus comentarios me animan a dejar de buscar fuera y a aceptar. Necesito nombrarme, saberme, acompañarme. Gracias por compartir tu trabajo con el grupo. Un fuerte abrazo

    Responder
  5. Jara
    Jara Dice:

    Hola, Beatriz! Muy interesante lo que escribes sobre la meditacion 🤔Yo llevo meditando varios años y ya es algo que forma parte de mi día, con diferentes métodos, pq me encanta experimentar, pero aún hoy no he encontrado una definición que me satisfaga ni que exprese lo que siento yo practicandola! Mil gracias por todos los miércoles que nos has regalado! Eres muy generosa, y espero que sigas con esa serenidad interior, tan necesaria para disfrutar de la vida en profundidad.Beso gordo! Namasté🙏🏿

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  6. Beatriz
    Beatriz Dice:

    Menos definiciones y etiquetas y más práctica y experiencia, ¿no? Un abrazo fuerte, Jara (y ojalá tuviera esa serenidad interior que tú ves en mí 😉). Un abrazo!

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    • Beatriz
      Beatriz Dice:

      En la meditación, en la conciencia no existe “mejor”, “peor” o “igual/lo mismo”. Existe ecuanimidad, bondad, sabiduría y confianza en que la acción que surge es la que es, la que se necesita y la que más beneficia al conjunto.

      El ego no entiende esto y, para tener una guía hasta que tenga conciencia, confianza, sabiduría etc. quizás le podría servir (si quiere hacer y hacerse el menor daño posible) el mirar la motivación. ¿Por qué vas a esos sitios? Y así, si vas a misa a robar el dinero del cepillo y al puticlub a dar apoyo a las trabajadoras, pues parece (superficalmente al menos) que es mejor ir al puticlub.
      Y que siga practicando y poniendo conciencia hasta que no se tenga que hacer esas preguntas y pueda ir tranquilo y relajado a donde quiera 😀

      Gracias por tu pregunta!

      Responder

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