Todo listo en Cabo Cañaveral.
Gran expectación, gran tensión, gran emoción, gran esperanza.
La nave lista para el despegue. Fuego, vibración, energía concentrada. Alegría.
Estamos a punto de surcar el universo, de alcanzar la luna, de visitar nuevos planetas, de rozar las estrellas.
6…5…4…3…2…1…
Cero
La nave salta por los aires, explota en mil pedazos apenas iniciado el despegue.
Gran parada y a recoger los restos del desastre. Los trozos del corazón de los tripulantes.
(En las pruebas se habían visto algunas grietas y oído algunos ruiditos extraños.
No se les prestó atención. Parecía tan segura la nave, tan fuerte… era tanto el deseo de volar y alcanzar las estrellas que no se prestó atención a esos pequeños fallos que pusieron fin a la aventura apenas antes de comenzar de verdad.
¿Para qué están los técnicos? Podríamos haber despegado y recorrido el universo
Ha sucedido algo parecido a lo del Titanic pero con un final más abrupto. No hubo agonía, no hubo tiempo para saber qué estaba pasando. Nos vimos de pronto saltando por los aires
Lo que sí que había era un trozo de hielo frío y duro contra el que chocar. Yo lo vi, pero ya era tarde)
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