Te cuento sobre la que, para mí, es la práctica espiritual más básica, más sencilla y, a la vez, más complicada.

Te dejo dos cosas más: la transcripción del audio (porque lo grabé en la calle y tiene una calidad no muy buena) y el enlace a un artículo sobre el mismo tema que me mandó una compañera de la comunidad de watsap.

Buenos días, soy Beatriz Muñoz y te doy la bienvenida a Dharma Cotidiano. Y comenzamos con una respiración profunda que nos trae aquí.

Mucha gente que está en el camino de la espiritualidad, del crecimiento personal y todo esto, está mirando a ver qué retiro hace y si medita o no medita y cuánto y qué lee y a qué maestro sigue y todas estas cosas.

Y sin quitarle a eso su mérito, para mí, la práctica espiritual máxima o, al menos, si no la máxima, de las más importantes es la relación con el otro.

Mirar al otro, verlo, escucharlo. Escucharlo con el corazón, estar ahí presente para lo que el otro tiene que decirme. Y ahí hay un terreno que no tiene fin, porque cómo hago yo para que lo que el otro dice no me arrastre, para no identificarme, para poder escucharlo con presencia y luego poder responder desde un lugar de paz que construya, que aporte paz.
Todo esto tiene tela y esto es una práctica espiritual profundísima y valiosísima.

Esto para mí es una gran práctica que muchos que estamos en el camino espiritual a veces desatendemos.

Yo recuerdo hace muchos años que estuve haciendo un retiro de meditación zen y la maestra, que se llamaba Carmen Cuesta, dijo, ¿cómo sabes si vas bien en el camino de la meditación?
Porque el otro te importa cada vez más.

Y esto no significa, para mí, crear relaciones de dependencia o de que yo te necesite o que si no estás tú yo me muero o que sin ti no soy nada...
No hablaba esta señora de necesitar al otro o de relacionarnos desde un lugar de escasez, de necesidad o de dependencia, sino de realmente que el otro me importa, me importa su bienestar, me importa qué le está pasando

Y en ese otro no hay distinciones, cuál es su raza, de dónde viene, qué ideología política tiene. El amor se va cultivando justamente con esa presencia hacia lo que el otro trae.
Para poder recibirlo y que ahí se pueda, si es necesario, incluso transmutar y que el amor vaya reinando en mí, en el corazón y en el mundo.

Entonces, para mí, esa es una gran práctica espiritual, que además esta en general hoy día bastante descuidada porque no es el otro a través de la red social, aunque también puede ser, es el tú a tú, es la presencia y es, eso, estar ahí.

Y, por supuesto, esto también (un apunte): hay una frase que me encanta de la madre Teresa de Calcuta, que decía, "hoy no estoy ni para los pobres".
Que esto no significa que yo ahora tenga que poner a todo el mundo por delante de mí ni sacrificarme ni estar ahí si no tengo el cuerpo, el corazón para eso.

Nada, aquí te dejo esta reflexión. Te mando un abrazo fuerte y te agradezco muchísimo que estés ahí. Nos despedimos con una respiración hasta la próxima.

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