No es bueno ni es malo, simplemente está sucediendo. Reginald Ray

 

Estoy en casa, sentada en un sillón desde el que cada tarde veo ponerse el sol, iluminando hasta desaparecer tras la montaña el espléndido cielo azul.

Hoy veo una imagen que me recuerda a las fotos antiguas en color sepia. El paisaje detrás de mi ventana, cerrada para que no entre el polvo sahariano, parece irreal, apocalíptico. Nunca he visto nada igual. Por unos instantes me he dejado enredar por mis pensamientos que, sin que me diera cuenta, me han llevado a un estado de cierta preocupación.

He sentido en el cuerpo la inquietud y, como por arte de magia, he vuelto aquí, al lugar en el que estoy: este sillón, este cuerpo, en casa. La misma imagen que hace un minuto me parecía inquietante ahora me parece hermosa. De pronto, ha surgido en mi mente como una burbuja que explota al llegar a la superficie de un líquido, una verdad contundente, clara: ahí detrás está el sol de cada tarde y está el cielo azul, abierto, infinito. Están ahí, aunque la niebla impida su visión.

Así es nuestra mente. Ideas, opiniones, miedos, creencias, pensamientos, interpretaciones e historias forman una niebla más o menos espesa que nos impide ver el cielo, el sol, apertura y claridad, su verdadera naturaleza.

No podemos cambiar el clima; tampoco podemos ni tenemos por qué cambiar lo que va surgiendo en el espacio de nuestro cuerpo-mente. Todo va y viene sin cesar. Lo que sí podemos hacer es no enredar más. Podemos permanecer relajados ante el despliegue, permitir la vida, permitir que todo sea tal cual es y no dejarnos arrastrar por el miedo, por ideas que pueden convertir una nubecilla pasajera en una terrible tormenta de nubarrones negros. Más allá de lo que nos parezca, más allá de la niebla, por densa que sea, el cielo abierto, infinito, espacioso y libre está ahí. Y el sol.

Eso dicen una y otra vez personas sabias que lo han comprobado. Ojo, no creo que lo hagan para que nos agarremos a falsas esperanzas y escapemos de la realidad a través de la idea de un futuro “mejor” donde por fin no habrá nubes, sino seguramente para invitarnos a descubrir por nosotros mismos el cielo y el sol en nuestro paisaje interior, en nuestro ser.

 

Estoy más allá del ir y venir. Buda

 

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28 comentarios
  1. Esperanza
    Esperanza Dice:

    Descubrir por nosotras mismas nuestro Ser, seres de Paz y Armonía. Todo en nuestro interior. Las pistas en nuestro cuerpo. Genial Bea. Gracias. Un fuerte abrazo.❤️❤️

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  2. Paula
    Paula Dice:

    Beatriz, gracias, gracias, gracias, una y otra vez, je
    Gracias por compartir esto.
    Me gusta prestar atención a estas lindas coincidencias.
    Esta mañana desperté un poco apabullada por los sonidos del trafico, que venían de fuera., Necesité salir pronto de casa, y tomé la bici…, en verdad, sin pensar un rumbo preciso. Al pasar por el parque, me capturó el solcito del otoño, y me quedé mirándolo aliviada …
    Un ratito más tarde, me encuentro este correo

    En fin, Gracias Beatriz
    Abrazo desde Argentina

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    • Beatriz
      Beatriz Dice:

      Ay, sí que cuesta, sí. De momento, no tengo planeado organizar nada aparte de las sesiones on-line. Os aviso. Gracias, Gabriela y un abrazo!

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  3. Manuela
    Manuela Dice:

    Es precioso, Beatriz.
    Qué sencillo es no dejarse enredar por los pensamientos, no alimentarlos. Sin embargo, cuando me siento y quiero ponerlo en práctica descubro qué difícil resulta y cuánta práctica necesito para conseguir no dejarme llevar por ellos sólo unos instantes.
    Es muy bonito el ejemplo que has puesto. Me ha encantado el texto.
    Un fuerte abrazo.

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    • Beatriz Muñoz
      Beatriz Muñoz Dice:

      Gracias Manuela! Eso de pensar y pensar es nuestra mayor adicción, no es fácil desengancharse, no… Vamos poniendo conciencia ahí. Un abrazo fuerte!

      Responder

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