“Cuando los atestados barcos de refugiados vietnamitas se encontraban con tormentas o piratas, si todos entraban en pánico, todo se perdería. Pero si incluso solo una persona en el bote permanecía tranquila y centrada, era suficiente. Mostraba el camino para que todos sobrevivieran “.  Thich Nhat Hanh

 

Llevamos unas semanas sin vernos, pero seguimos aquí. Seguimos conectados. Estamos conectados por una intención, la de descubrir los mecanismos mentales que nos hacen sufrir para poder liberarnos de ellos. Para vivir de otro modo, para relacionarnos de otro modo con nosotros, con los demás, con el mundo. Para vivir una vida con sentido, con libertad; para disfrutar, para abrirnos al presente, a lo que está sucediendo en cada momento, para conectar con nuestra fuente de paz, de alegría, de cariño. Por nosotros y por los demás.

Y estos días, este virus, estas circunstancias, nos están dando una gran oportunidad. En nuestras manos está utilizar todos los inconvenientes que surgen para acorazarnos más, para enredarnos más en la nube de pensamientos sobre esto y aquello, o para abrirnos, para conectar, para aflojar, para hacernos más compasivos, más sabios y más fuertes por haber conocido a fondo nuestra vulnerabilidad, sin escapar de ella.

Propongo que elijamos abrirnos, que aprovechemos la oportunidad para crecer. Probablemente nunca nos veamos en otra como esta en nuestra vida.

Propongo un reto mindfulness (mindfulness challenge) siguiendo con esos que íbamos planteando cada semana cuando nos reuníamos a meditar en grupo.

 

Práctica de la semana (de las semanas…)

Cuando sientas miedo y preocupación, para un momento, date cuenta.

Cómo se hace

Esta es una práctica en varias partes, puedes hacer una o todas. Si en tu día a día aparece miedo, preocupación (por tu salud, la de tus seres queridos, por tus finanzas, por tu trabajo, etc.) para un momento y siente.

Uno: Si puedes, identifica cómo se manifiesta el miedo en tu cuerpo, a través de qué sensaciones (nudo en la garganta, palpitaciones, molestias en el estómago, sensación de opresión -en la garganta, en el pecho, etc.-). Respira con esas sensaciones. Aprovecha la exhalación para dejar que se relajen tus hombros, el abdomen, el cuerpo en general. Afloja.

Dos: Investiga un poco para ver si puedes identificar algún pensamiento que haya podido provocar ese miedo. Si lo encuentras, felicítate por el descubrimiento, deja ir ese pensamiento y conecta con tu respiración. Siente la inhalación y la exhalación y mira si puedes ver el mecanismo que ha hecho surgir el miedo: te has quedado atrapado en tus pensamientos y te has salido de ti, del presente, de la realidad. Sigue respirando, nota el espacio que se abre al respirar, la apertura, la relajación. En ese espacio hay cabida para el miedo, para todo. Es un espacio de paz.

Importante: no queremos luchar o eliminar el miedo. Queremos darle cabida, aceptarlo, conocerlo y ver los mecanismos por los que surge. La idea no es luchar contra nada, no es generar tensión. Se trata de acoger, de conectar. Se trata de conocer los mecanismos que aumentan nuestros miedos para que no nos dominen, para que no se desborden. Hay sitio para todo.

Tres: El miedo te recuerda lo que amas, lo que no quieres perder: tu salud, tu independencia, la vida, tus seres queridos. En lugar de ocupar tu mente con ideas de miedo (“¿Y si me contagio, y si me muero, y si….?”), puedes dejarla descansar o recordarte de vez en cuando todo lo que amas, lo que valoras: la vida, tus seres queridos, la independencia, la libertad (“Amo la vida, me encanta estar vivo, amo a mis hermanos, a mis padres… que podamos todos estar bien, que estemos sanos, que tengamos paz y bienestar”). Respira, afloja…

Todo lo que llegue, que desconocemos lo que será, se podrá afrontar en su momento con una mente fuerte y en calma. ¡Practiquemos sin descanso, aprovechemos esta oportunidad!  🙂

 

Unas palabras inspiradoras

 

No te aflijas

 

No te aflijas: la belleza volverá a encantarte con su gracia;

tu celda de tristeza se trocará en un jardín de rosas.

 

No te aflijas: tu mal será trocado en bien;

no te detengas en lo que te inquieta,

pues tu espíritu conocerá de nuevo la paz.

 

No te aflijas: una vez más, la vida volverá a tu jardín

y pronto verás, ¡oh cantor de la noche!

una corona de rosas en tu frente.

 

No te aflijas si, algún día, las esferas del cosmos

no giran según tus deseos,

pues la rueda del tiempo no gira siempre en el mismo sentido.

 

No te aflijas si, por amor,

penetras en el desierto y las espinas te hieren.

 

No te aflijas, alma mía,

si el torrente del tiempo arrastra tu morada mortal,

pues tienes el amor para salvarte del naufragio.

 

No te aflijas si el viaje es amargo,

no te aflijas si la meta es invisible.

Todos los caminos conducen a una sola meta.

 

No te aflijas, Hafiz,

en tu rincón humilde en que te crees pobre,

abandonado a la noche oscura,

y piensa que aún te queda tu canción y tu amor.

Hafiz

 

 

 

 

 

9 comentarios
  1. Félix
    Félix Dice:

    Gracias por acompañarnos con tus consejos. Los seguiré y será como una continuación de los retos anteriores, hasta que nos volvamos a reunir para meditar juntos. Un abrazo

    Responder
  2. Eva
    Eva Dice:

    Muchas gracias Bea, me parece un reto/práctica muy interesante y justo en estos momentos de incertidumbre mucho mas. El poema con el que cierras es una belleza.
    Mi “excusa” para no dedicarme momentos y parar es la falta de tiempo…ahora tengo de sobra, así que esta oportunidad hay que aprovecharla. Salud

    Responder
  3. M.Angeles
    M.Angeles Dice:

    Mil gracias Bea, por tus maravillosas y motivadoras propuestas.
    Y a todos vosotros, por persistir y compartir una misma inquietud…seguir creciendo.
    Gracias.

    Responder

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