Si no te paras, la vida te para.

Está cada vez más claro. Y también está cada vez más clara la necesidad de parar, de callar, de cuidarnos… la necesidad de menos (menos de todo). Hay gente que ya ha elegido esto voluntariamente. Entre esa gente estáis muchos de los que leéis este blog. La práctica de la atención plena (mindfulness) es una forma fácil de bajar el ritmo y de conectar con lo sencillo y lo que tiene valor para cada uno.

Viendo los mensajes que estos días me llegan por whatsapp sobre el coronavirus me he dado cuenta de que el pangolín nos ha puesto a todos a practicar atención plena. Si tienes miedo del coronavirus, estate atento: a no tocarte la cara, a lavarte las manos con frecuencia, a mantener húmeda tu garganta (eso dicen los mensajes). Si aún no ha dado la cara en forma de síntomas pero sospechas que tienes el virus y no quieres ir a un hospital atestado de gente donde te lo pueden contagiar, puedes hacerte un autodiagnóstico: inhalas profundamente, mantienes la respiración durante diez segundos y exhalas. Y si este proceso no se te atasca mucho, puedes relajarte. Hasta la próxima vez que sientas miedo. No sé si todo esto funcionará o no pero, si estás asustado, seguro que lo haces.

Al final, sin darte cuenta estás poniendo los pies en el suelo o, lo que es lo mismo, estás manteniendo la atención y el contacto con tu cuerpo. No sirve seguir al miedo, salir corriendo para ir al hospital puede ser peor. Tampoco sirve mirar para otro lado, seguir como siempre, como locos, pero con una mascarilla puesta. Hay que parar y estar atento. Y conectar con el cuerpo.

Además de eso, este virus que ha aparecido de repente para revolucionar el mundo, nos está recordando que todos vamos a morir (a veces lo olvidamos o, incluso, vivimos de espaldas a este hecho incontestable). Moriremos un día, quizás incluso antes de lo que pensamos. Nos recuerdan los mensajes sobre el virus que somos vulnerables, que la naturaleza se puede rebelar, que todo es muy inestable, que no hay nada seguro y que el caos está ahí, listo para presentarse en cualquier momento en nuestra vida. También nos recuerda lo terrible que sería no poder besar y abrazar a los demás.

Yo preferiría que no me lo tuvieran que recordar por las malas, aún así, me parece muy valioso tener presente todo esto. Igual el virus de la corona y todo el ruido que se ha levantado nos están haciendo un favor. Quién sabe.

Para ir concluyendo, ya sabes, si tienes miedo, no salgas corriendo, pon los pies en el suelo, respira, estate en contacto con tu cuerpo, aprende a poner en su sitio lo que dice tu mente y los mensajes que recibes. Estáte atento.

Y, tengas miedo o no, recuerda que nada de lo que hay a tu alrededor va a durar siempre, y tú tampoco. Valora lo que tienes, lo que te rodea, las personas, las cosas, lo vivo… disfrútalo y cuídalo. Descansa, ve despacio, respira, disfruta, cuida y cuídate. Dale las gracias al coronavirus y lávate las manos de vez en cuando 😉

P.D.: un capítulo aparte merecería la consideración del descanso que le estamos dando al aire, a las aguas, a los cuerpos, al planeta entero, con la parada y la reducción de viajes, vuelos, congresos, reuniones, producción industrial y actividades varias. Igual en este paréntesis alguna gente se da cuenta de que no hace falta hacer tanto para estar bien…

 

7 comentarios
  1. Carmelisa
    Carmelisa Dice:

    Gracias Bea por tu inspiradora reflexión.

    Me paro, actúo con sensatez pero no escatimo un abrazo.

    Elijo no renunciar a los abrazos, quiero sentir la calidez que me aportan y la que puedo aportar con ellos, la comunicación sin palabras, la sensación de ser y estar, aquí y ahora.

    Me comprometo a lavarme las manos con asiduidad pero, si me muero por abrazar, me merecerá la pena.

    Un fuerte abrazo de luz.

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    • Carmelisa
      Carmelisa Dice:

      Yo no siento tristeza por ello, Carmela.
      Entiendo que no es un rechazo hacia mi persona.
      Cada cual percibe las circunstancias de distinta manera, por precaución, miedo o responsabilidad.
      Recibe mi abrazo, aunque sea virtual 😊

      Responder
    • Beatriz
      Beatriz Dice:

      Es curioso todo esto… hace un ratillo me he sorprendido pensando qué pasaría hoy en la sesión. Los martes cuando nos vemos, muchos nos damos besos, abrazos… Y me preguntaba si seguiremos así o habrá un cambio con esto del “coronillavirus” 🙂
      Lo sabremos dentro de un rato 😉

      Responder

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