Si alguien nos siguiese de cerca susurrándonos repetidamente nuestros pensamientos, nos aburriríamos rápidamente de sus palabras. Si continuase, nos sentiríamos abrumados por sus constantes críticas y temores; luego, enfadados por el hecho de que no parase ni siquiera un momento. Finalmente, llegaríamos a la conclusión de que [esa persona] debía estar loca.

Jack Kornfield

 

Dicen los sabios que nuestro estado natural es pacífico y feliz.  Hablan de la naturaleza de la mente, el reino de los cielos, el cristo interior, el presente, el amado, el amor… Y dicen que hay algo que nos impide ver esto y habitar ahí.

Dicen los sabios que la paz y el bienestar que tanto anhelamos los tenemos ya, que están aquí pero que hay algo que se interpone entre nosotros y ese estado. Dicen que la mayor parte, si no todo nuestro sufrimiento lo genera nuestra mente.

¿Y si todo esto fuera verdad? ¿Y si en lugar de tanto buscar y buscar solo tuviéramos que parar, descubrir  y descansar en lo que ya somos, en lo que ya hay aquí, en este momento? ¿Y si nos pasa un día lo que dice esa frasecilla que circula por whatsapp? Quizás algún día te des cuenta de que la vida no exigía tanto de ti, tanto sacrificio, tanto estrés, tanto cansancio. Tal vez solo te pedía ser feliz.

¿Y si eso que llamamos felicidad fuera algo sencillo y a nuestro alcance? ¿Y si es verdad que nuestra mente tiene el espacio suficiente, la capacidad de estar en paz independientemente de cuáles sean las circunstancias?

Vamos a dedicar unas semanas a explorar esto, a ver cómo funciona nuestra mente, los pensamientos, la atención.

 

La práctica de esta semana

Será eso, dirigir de vez en cuando la atención a nuestra mente. Solo para ver cómo está. Ver si está agitada, calmada, tensa, relajada, embotada, clara, etc. Si hay muchos pensamientos o pocos, si van rápido o despacio, si van en forma de imágenes o de palabras. Si podemos pillar el momento en que algún pensamiento surge o el momento en que  desaparece. Y también veremos si descubrimos algún momento de silencio, algún momento sin pensamientos. Entre pensamientos hay espacios de silencio. En el silencio surgen los pensamientos y ahí van cuando desaparecen. Y a su vez, la materia de la que están hechos los pensamientos es silencio, vacío.

Cómo se hace

De vez en cuando, cuando te acuerdes, lleva la atención a tu mente y mira cómo está (agitada, calmada, clara, cargada, etc.). Date cuenta de si hay muchos pensamientos o pocos, si van rápido, lento… Haz esto de la forma más sencilla posible, lo mejor que puedas. Si te agobias o te pierdes, siempre está ahí la ayuda de tu respiración, esas sensaciones con las que puedes conectar siempre que quieras.

Date cuenta también si en tu día a día descubres algún momento de silencio, donde no hay pensamientos. Puede ser cuando estás mirando algo o escuchando a alguien… el silencio puede aparecer en cualquier momento. Si te das cuenta, quédate ahí, saboréalo, siéntelo, descansa en ese silencio el tiempo que puedas.

No hay que forzar nada ni buscar nada. No queremos parar la mente ni nada por el estilo. No hay objetivos ni es posible hacer esta práctica mal. Hazla lo mejor que puedas, como un juego.

 

Algunas frases inspiradoras:

 

Las causas del tormento humano no son las cosas, sino las ideas sobre las cosas. Epicteto

Tu mente es un cubo de basura chiflado que grita (siempre ha sido así, la buena noticia es que ahora lo sabes). Gunaratana

Para alcanzar la verdad en la vida debemos desprendernos de todas las ideas recibidas. Descartes

 

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